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Seis años dando cursos, y de golpe su última edición tuvo la mitad de alumnos de siempre. Pensó en volver a trabajar como tester. Tenía vergüenza de mostrarse, menos de 3.000 seguidores y ninguna idea de cómo dar el salto al digital. Tres meses después de entrar en ALMA facturó más de $30.000 dólares. "Lo que más aprendí fue a valorar mi propio conocimiento."
Tres años intentando llevar sus talleres presenciales al digital. Ensayo y error constante, sin resultados, desgastada. Cuando entró en ALMA y aplicó el método, todo cambió. Su lanzamiento duró menos de tres días. 40 mujeres entraron a $347 cada una. "¿En dos horas facturamos $5.000? ¿Era cierto eso?" Hoy se ríe de la pregunta.
43 años, nunca había grabado un reel ni un video. Le daba pánico la cámara y sentía que su trabajo energético no podía darse por Zoom. En semanas rompió esas barreras, hizo su primera masterclass y vendió 15 cursos. Los alumnos siguieron pagando mes a mes y llegó a $7.500 dólares. Hoy trabaja desde donde quiere — ahora mismo, desde Nueva York.
Renunció a su trabajo con toda la emoción de emprender online — pero sin saber nada de marca personal ni programas digitales. Su expectativa al entrar era simplemente no perder dinero. En menos de un año ya había facturado más de $10.000 dólares. Hoy dice que su futuro va a ser más grande de lo que jamás hubiera imaginado.
Tenía tanto miedo a la cámara que ni se quería ver en sus propios videos. No sabía cómo llegar a las personas correctas ni cómo empezar. Cuando lanzó sus primeros diarios de gratitud, se quedó sin stock. Acumuló más de 200 ventas y $2.500 dólares, y lo describe como apenas el primer escalón.
Años dando clases en aulas físicas. Quería llevar su mensaje de motivación y deporte a más personas pero hablar frente a una cámara masivamente era territorio desconocido. Cuando ejecutó su primera masterclass en YouTube, se conectaron 2.000 personas. 97 compraron el programa. "Sé que no tengo límites. Se lo puedo hacer a toda Latinoamérica."
Separada, sola con sus hijos, sin futuro económico a la vista. Entró a ALMA buscando una salida. Lo que aprendió adentro fue más que en todas sus formaciones juntas. Hoy dice: "Soy el ejemplo que quiero ser para mis hijos. Soy una mujer exitosa. Y eso se los puedo transmitir."
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